DECISIÓN REAL
Ecléctica es la palabra. Así, al menos, define Enrique la
Semana Santa en Madrid. Una amalgama entre lo que ha sabido fraguar por sí
misma y sus tradiciones a lo largo de los siglos, y los modelos de otras
ciudades que ha ido adoptando como resultado de la emigración, entre otras
cosas. “Madrid es cruce de caminos y culturas. Por eso su Semana Grande tiene
que ser un reflejo de ello. Aquí viven catalanes, andaluces, castellanos y
extremeños y nadie tiene que denotar un acento o sacar un carnet para saber dónde
ha nacido. Aquí cabe todo el mundo y es esa característica lo que hace de la
festividad en Madrid algo único”, defiende Enrique Guevara, estudioso de la
Semana Santa y codirector de la Revista Semana Santa de Madrid. Fundada a
principios del siglo XVI, llegó a congregar más de 40 cofradías cuando apenas
vivían 20.000 personas en la capital: “Ocurrió en 1561. Eran muchas para el
número de habitantes. Sus grandes devociones históricas eran el Cristo de la Fe
o de los Alabarderos, la imagen de Jesús Nazareno de Medinaceli y, por último,
la Virgen de la Soledad”.
SUPRESIÓN REAL DE LA SEMANA SANTA EN MADRID




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