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miércoles, 20 de septiembre de 2017

LA MAGIA DEL LENGUAJE CORPORAL




Rayuela: Capítulo 68

[Fragmento - Texto completo.]

Julio Cortázar

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

FIN

* Este fragmento es el capítulo 68 de la novela Rayuela, de Julio Cortázar.




 EL LENGUAJE HECHO CARNE













LAS 20 POSICIONES SEXUALES MÁS SALVAJES


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EL LENGUAJE DE LOS CUERPOS EN GAMA DE GRISES


















LA DANZA ERÓTICA DE LAS SILUETAS 











Editor: Pedro Taracena Gil



martes, 5 de septiembre de 2017

JORDI ÉVOLE



En tiempos de tanta certeza, tanto enfrentamiento y tanta crispación, la duda me parece la última trinchera

He dudado mucho antes de publicar este artículo. Últimamente me pasa que escribo con miedo, demasiado pendiente del qué dirán. La autocensura está ganando la batalla, y eso me horroriza. En este caso, además, me pasa que expongo un caso personal, y parece que quiera hablar de mí. La verdad es que no me mueve eso. Para nada. Simplemente, creo que un caso anecdótico puede ilustrar cómo están las cosas.
El pasado lunes publiqué un artículo titulado 'Y cuando despertamos, todo estaba politizado'. En él hablaba de la politización de los atentados que, desde mi punto de vista, habían hecho unos y otros, tanto los independentistas como los contrarios a la independencia. Mi sorpresa llegó cuando un diario digital con una línea editorial cercana al independentismo se hizo eco de mi artículo con este titular: "Évole acusa a la ANC de ‘copiar las maneras de hacer de la España más rancia’ por llenar de estelades la manifestación". Desde luego, con ese titular tuvieron más clics que con otro que fuese neutro o simplemente cierto. Pero como ahora estamos más pendientes de la noticia más vista que de la noticia más contrastada, pues así nos va. A partir de esta información, otro digital se animó: "Evole compara la ANC con ‘la España más rancia’". Ambos titulares eran una manipulación de lo que yo había escrito. Pero no le di más importancia. Hasta que vi cómo reaccionaban algunos por las redes. Muchos de ellos no habían leído mi artículo, pero se informaban de mi opinión a través de ambos titulares sesgados.

Artículos como armas arrojadizas 

 

 

 

Como el miércoles seguía recibiendo insultos de algunos, me puse en contacto con el responsable de uno de los digitales. Le expliqué la situación, él la valoró, y a los pocos minutos descolgó el artículo de la web y colgó otro con este titular: "Évole lamenta la utilización del 17-A: ‘Hasta las playas están politizadas’". Además, acompañó el link con este texto: «El domingo nos hicimos eco de un artículo de Évole con un enfoque sesgado. Volvemos con voluntad de enmienda». El nuevo artículo no tuvo ni mucho menos la repercusión del anterior, pero le agradezco infinitamente el gesto –casi inédito en los tiempos que corren– a Salvador Cot.
Cuando pensaba que la tormenta ya había pasado, el jueves descubro este titular de un periódico de la caverna española: "Évole llama ‘España rancia’ a los que lucen la enseña nacional". Me eché a reír. Qué momento más raro vivimos. Los artículos se convierten en armas arrojadizas al grito de «linchen al que no piensa como yo» o «difamen al equidistante», palabra que se está utilizando casi como insulto (y no es la primera vez que pasa, como recordaba esta semana Manel Lucas)No sé quién es el sabio que define dónde está la equidistancia y determina quiénes son los equidistantes. Pero cada vez me siento más distante de los que participan en linchamientos de los que no piensan como ellos. Y seguiré dudando. En tiempos de tanta certeza, tanto enfrentamiento y tanta crispación, la duda me parece la última trinchera.




JORDI ÉVOLE Y LA EQUIDISTACIA



ESCRIBO, LUEGO EXISTO. BLAS DE OTERO



  NO QUIERO QUE LE TAPEN LA CARA CON PAÑUELOS

 

Escribo; luego existo. Y, como existo
en España, de España y de su gente
escribo. Luego soy, lógicamente,
de los que arman la de dios es cristo.

¡Escribir lo que ve!, ¡habráse visto!,
exclaman los hipócritas de enfrente.
¿No ha de haber un espíritu valiente?,
contesto.
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?,
insisto.

No. No dejan ver lo que escribo
porque escribo lo que veo.
Yo me senté en el estribo.

Y escribí sobre la arena:
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
Blas  de Otero


Autorretrato