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domingo, 26 de marzo de 2023

EL EJERCIO DE LA BUENA MUERTE PREDICADA POR LA IGLESIA CATÓLICA


Pedro Taracena Gil
Periodista

Jesús, Señor, Dios de bondad, Padre de misericordia, aquí me presento delante de Vos con el corazón humillado, contrito y confuso, a encomendaros mi última hora y la suerte que después de ella me espera.

Cuando mis pies, fríos ya, me adviertan que mi carrera en este valle de lágrimas está por acabarse; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando mis manos trémulas ya no puedan estrechar el Crucifijo, y a pesar mío le dejan caer sobre el lecho de mi dolor; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando mis ojos, apagados con el dolor de la cercana muerte, fijen en Vos por última vez sus miradas moribundas; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando mis labios fríos y balbucientes pronuncien por última vez vuestro santísimo Nombre; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando mi cara pálida amoratada causa ya lástima y terror a los circunstantes, y los cabellos de mi cabeza, bañados con el sudor de la muerte, anuncien que está cercano mi fin; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando mis oídos, próximos a cerrarse para siempre a las conversaciones de los hombres, se abran para oír de vuestra boca la sentencia irrevocable que marque mi suerte para toda la eternidad; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando mi imaginación, agitada por horrendos fantasmas, se vea sumergida en mortales congojas, y mi espíritu, perturbado por el temor de vuestra justicia, a la vista de mis iniquidades, luche con el ángel de las tinieblas, que quisiera precipitarme en el seno de la desesperación; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando mi corazón, débil y oprimido por el dolor de la enfermedad, esté sobrecogido del horror de la muerte, fatigado y rendido por los esfuerzos que hubiere hecho contra los enemigos de mi salvación; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando derrame mis últimas lágrimas, síntomas de mi destrucción, recibidlas, Señor, en sacrificio de expiación, para que muera como víctima de penitencia, y en aquel momento terrible, Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando mis parientes y amigos, juntos a mí, lloren al verme en el último trance, y cuando invoquen vuestra misericordia en mi, favor; Jesús misericordioso, tened compasión de mi.

Cuando perdido el uso de los sentidos, desaparezca todo el mundo de mi vista y gima entre las últimas agonías y afanes de la muerte; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando los últimos suspiros del corazón fuercen a mi alma a salir del cuerpo, aceptadlos como señales de una santa impaciencia de ir a reinar con Vos, entonces: Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Cuando mi alma salga de mi cuerpo, dejándolo pálido, frío y sin vida, aceptad la destrucción de él como un tributo que desde ahora quiero ofrecer a vuestra Majestad, y en aquella hora: Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

En fin, cuando mi alma comparezca delante de Vos, para ser juzgada, no la arrojéis de vuestra presencia, sino dignaos recibirla en el seno amoroso de vuestra misericordia, para que cante eternamente vuestras alabanzas; Jesús misericordioso, tened compasión de mí.

Oración. Oh Dios mío que, condenándonos a la muerte, nos habéis ocultado el momento y la hora, haced que viviendo santamente todos los días de nuestra vida, merezcamos una muerte dichosa, abrasados en vuestro divino amor. Por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con Vos, en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.


EJERCICIO DE LA BUENA MUERTE


PERDÓN, ABUELA

Década de los sesenta

Por Pedro Taracena Gil

«Cuando mis pies, fríos ya, me adviertan que mi carrera en este valle de lágrimas está por acabarse; Jesús misericordioso, tened compasión de mí».

Este macabro, anacrónico y antihumano rito, nos lo hacían practicar los religiosos salesianos una vez al mes. Fuimos adolescentes que no habíamos comprendido ni una palabra del Catecismo de la Doctrina Cristiana del padre Ripalda, que habíamos aprendido al pie de la letra, cuando tomamos la Primera Comunión al cumplir los 7 años. Tampoco comprendimos que nos hicieran vivir los estertores de la muerte de forma tan súbita y temprana. Sembrando una sensación de pánico incomprensible a esa edad. Quizás fue una sinrazón difícil de explicar al margen del Nacionalcatolicismo imperante.

En aquellos días y estando inmerso de otra irracionalidad como fue la «puta mil» como otros la han llamado, mi abuela ya muy anciana en varias ocasiones, la familia fuimos alertados de que recibiera la Extremaunción. En aquellos momentos críticos yo tenía presente el nefasto ejercicio que preparaba al cristiano para el trance mortal. Tranquilizaba mi conciencia que mi abuela recibiera los Santos Óleos, la única de mis cuatro abuelos que yo conocí.

A modo de despedida, escribí esta especie de texto lírico. Que bien podía acompañarse con una melancólica lira, a modo de Réquiem. Estaba en el fondo del baúl de mis recuerdos… He sentido horror de haber escrito estos versos que amordazaron mis sentimientos más humanos, en aras de unos ritos medievales impuestos por la tiranía criminal reinante.

¡Perdón, Abuela!

PLEGARIA QUE YO ESCRIBÍ A MI MI ABUELA

Abuela, la vida se escapa

de tus manos, como figura de humo

desvanecida en el viento.

Tus pies ya torpes,

se encaminan a la tierra,

de donde Dios te sacó.

Abuela, Él te llama,

¿No oyes su llamar?

No te dé pena dejarme,

te vas con Él, pues más que

yo Él te ama.

Abuela no sientas

nostalgia por mí,

Él te lleva para posarte

en sus Eternas Moradas.

No sientas penas, abuela,

por esta vida que despides,

tan llena de inquietudes

con fatigas.

¿Abuela no sientes su

llamada? Dile que te ayude

a cruzar el pórtico

de tan barroco tránsito,

que Él con su Gracia puede.

Cuando todo tu ser,

¡Ay! Abuela, tiemble ante

el último escalofrío

que te producirá

el perdurable sueño,

clava tu mirada en Él

y tan sólo en Él.

¡Fiel esposo de tu alma!

Después, deja pasar,

Abuela, por tus labios

La débil paloma, descarnada

por el sacrificio expiatorio,

de tus pecados. Y en ese

preciso momento: ¡Dios mío!

Tened piedad de ella,

que es mi abuela.

Abuela, madre de mi madre.

Mi segunda madre. ¿No oyes su

llamada? Ve con Él,

que más que yo Él te ama.

Abuela, déjate llevar,

No sientas nostalgia por mí…

Pero espérame,

abuela, que yo,

en llegar no tardaré.

Abuela, ¿no sientes su llamada?

Es Él, quien te llama…

Parte ya mi querida abuela.

Pedro

Tu nieto

lunes, 20 de febrero de 2023

EL ADN DEL PARTIDO POPULAR


El Ácido DesoxirriboNucleico (ADN)

 

Por Pedro Taracena Gil

Periodista NO del Régimen del 78

 


EL ADN DE FEIJÓO

 


FRANCO, EL GENOCIDA

FRAGA, EL FALANGISTA FUNDADOR DE ALIANZA PAPULUAR

AZNAR, EL “PELELE” DE FRAGA Y JEFE DE LA “CAMORRAPEPA”

M. RAJOY, EL TORPE TERCO Y PARCO LÍDER DEL PLASMA

CASADO SEÑOR DE LAS FOSAS DEL FRANQUISMO “EL BREVE”

FEIJÓO EL TÍTERE DE AYUSO

 


 

El cinismo del católico Alberto Núñez Feijóo

 Las declaraciones recientes del líder de la extrema derecha española (Franquismo), solamente se pueden entender como una expresión inculta o inmoral. Con vocación de seguir dejando impune el genocidio franquista. Es comprensible porque, Feijóo es hijo adoptivo de Rajoy, a su vez es hijo de Aznar, éste de Fraga, siendo su padre putativo el mismísimo general sanguinario Francisco Franco. De tales palos tales astillas…

Contar la verdad del Nacionalcatolicismo en España no conviene porque el Genocidio Franquista y la Iglesia son consustanciales en la Historia, con mayúscula. Igual que son consustanciales las tres personas de la Santísima Trinidad. No pretendo hacer ninguna crítica a la historia reciente en nuestro país. Solamente enunciaré los episodios que nos han traído hasta aquí, año 2023. Pero no renuncio a presentar a debate la confusión no exenta de mala intención al confundir: La Legitimidad, La Legalidad y La Justicia.




 Secuencia de los hechos

 Donde la Iglesia “fue arte y parte”:

1.      1936-1939 Sublevación Militar con el apoyo implícito y explícito de la Iglesia Católica. Bendiciendo la Guerra Civil provocada como Cruzada de Liberación Nacional.

2.     El general invicto fue nombrado Caudillo de España por la Gracia de Dios. Según rezan las monedas de la época.

3.     El Vaticano fue el primer estado que reconoció la Dictadura Franquista; implantando el régimen del Nacionalcatolicismo. Donde de hecho el Derecho Canónico era Ley Civil.

4.     Los curas podían extender Certificados de Buena Conducta, estaban exentos del Servicio Militar obligatorio, el clero estaba financiado por el Estado, tres obispos fueron procuradores a cortes y el Consejo del Reino, se completaba con la presencia del Cardenal Primado de España.

5.     Se firmó el Concordato con la Santa Sede, legalizando el Estado Confesional. Es decir, se consumaba el Nacionalcatolicismo. Yo tengo un amigo sacerdote que tuvo un hijo y no pudo reconocerle como hijo legítimo porque en su DNI constaba como sacerdote y como tal era célibe y un célibe no puede tener hijos legítimos.

6.     El dictador decidió que su continuidad fuera perpetuada por un monarca. Considerando que el origen del Rey es divino, añadía al régimen una especie de consagración. El Caudillo de España era entronizado en las catedrales y basílicas, bajo palio. Privilegio reservado al Santísimo Sacramento en la procesión del Corpus Cristi

7.     Con la Constitución se estableció que el Estado fuera aconfesional. De hecho, España firmó los Acuerdos con la Santa Sede en época preconstitucional. Esto quiere decir que al estar al margen del Congreso de los Diputados no tiene rango de Concordato.

8.     En la actualidad gozan de buena salud el Maridaje Iglesia-Estado y la Alianza Trono-Altar. Los Reyes de España inclinan su cabeza ante los Deanes de las Catedrales, los Cardenales y los Obispos.

9.     La religión del Rey de España y Jefe del Estado debería ser privada. Si el Estado es aconfesional no debe de celebrar ninguna ceremonia en ningún templo religioso.

10.  Por último, La Historia del Cristianismo en España está protagonizada por La Colonización de las Américas, la Contrarreforma Protestante apoyada por el emperador Carlos V, la Santa Inquisición y la implicación de la Iglesia Católica en el Genocidio Franquista. Aunque hubo muchos sacerdotes y algún obispo que se opusieron al Franquismo. Una cárcel en Zamora sirvió para “respetando” el Concordato con la Santa Sede, albergar a los curas díscolos con el régimen del Nacionalcatolicismo.


   


Me gustaría que alguien se molestara en desmentir uno solo de estos 10 apartados.

Mi querido lector, tuya es la conclusión.

Salud y República

 

domingo, 15 de enero de 2023

LA PUREZA DE LA CONCUPISCECIA

 


EL ÁNGEL CAIDO
Ricardo Bellver

ENERGÍA COMPARTIDA

Deja tu cuerpo sobre el lecho desnudo,

y tranquilo lo vestiré con una capa de saliva.

Lentamente para protegerlo del tiempo

recíbeme entre tus brazos,

y abriré poco a poco tus sensaciones.

Hasta descubrir la parte más interna

y explorarte suavemente.

Fijándome entre tus piernas

con el impulso de la entrada,

para hacerte mío hasta el fondo.

Solo percibiendo el placer,

y la boca unida en una sola respiración.

Composición cuyo autor es desconocido por mí…



Para ti...


Anónimo


ILLUMINATION