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domingo, 1 de marzo de 2020

EXHIBICIONISMO "ENTREVISTA SOBRE UNA PARAFILIA"


El mundo de la sexualidad es tan amplio que en ocasiones nos podemos perder en él. Este es el caso de uno de los tipos de sexualidad considerada fuera de lo preestablecido. El exhibicionismo entraría dentro de desórdenes parafílicos, según el manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-V), ubicada dentro de la categorización de los desórdenes sexuales. En este articulo se mostrará una entrevista realizada a una persona considerada exhibicionista. Este formato lo he planteado de una manera diferente, ya que nos podría ayudar a entender mucho más esta parte de la sexualidad con tanto tabú.

J – ¿Qué es para ti y qué ha supuesto el exhibicionismo?

G – El exhibicionismo es algo que nunca se me pasaba por la cabeza ni comprendía muy bien. En mi caso siempre tuve mucho complejo por el físico y eso socialmente me afectaba. Un día, estando solo en mi habitación cogí mi nuevo móvil con cámara, (los acababan de sacar) y decidí fotografiarme desnudo integral para ver como se me veía o como me podían ver en el caso de que alguien me viera. Para mi sorpresa me veía mejor en foto que en la realidad, eso al menos me dio un “subidón” y más seguridad en mi mismo, seguridad aparente que en realidad no lo era. Fue una época en la que la necesitaba conocer gente, estaba carente de amigos y esa era una vía de escape para poder dar con gente.

La imagen es lo primero que ven en los perfiles y yo me “curraba” mucho las fotografías, eso sí, no salía desnudo pero sí descamisado, como mucho podía tener alguna desnudo de espaldas pero en privado. Sin darme cuenta me estaba metiendo en el mundo del exhibicionismo. 

J – ¿Utilizaste el exhibicionismo con una forma de aumentar tu autoestima? Por lo que me cuentas 

G – Si, descubrí que se me hacía más caso. 
J – ¿De qué forma te ayudó? 
G – Pues a conocer gente y sentir que soy deseado por alguien, cosa que antes no me sucedía jamás, no sabía ni lo que se sentía. Me sentía invisible. 
J – Exactamente, ¿A qué te refieres con “carencias”? 
G – Si, siempre me sentí un poco invisible y cuando no lo era, era porque necesitaban algo de mí en un momento determinado pero luego nada. Carencias de afecto, de importarle a alguien, de que alguien se acordara de mi…. 
J – ¿Nadie se acordaba de ti? 
G – Por lo general no, solamente cuando quería sacar algo de provecho. 
J – Debió ser muy duro sentirse así, ¿No? 
G – Entonces me sentía solo y utilizado. 
J – Tu familia y amistades, ¿Qué me cuentas de ellos? 
G – En aquella época me adaptaba a lo que había, tanto a nivel de amigos como al familiar. Fue a partir de cuando empecé a desarrollarme cuando empecé a tener más amistades más estables. Me desarrollé mucho antes que mis compañeros por lo menos un año y medio antes de que todos empezaran y eso despertó curiosidad en muchos. Respecto al tema familiar mis padres siempre estaban trabajando por tanto no tenía un apego a ellos pero ya no me importaba. 
En la actualidad me encuentro muy bien en los dos ámbitos, pero no siempre fue así. Con tiempo y mis experiencias fui cambiando (al igual que ellos) y ahora hay equilibrio. Nadie es perfecto y hacemos las cosas como creemos mejor aunque nos equivoquemos, lo importante es darse cuenta y pulir o mejorar nuestra forma de ser y de ver las cosas. 
J -Totalmente de acuerdo, ¿Recuerdas algo que desees comentar que ha podido influenciar en tu sexualidad? 
G – Si. Cuando era adolescente los chicos de clase se acercaban a mi era por curiosidad, querían ver lo que ellos aún no tenían, ya que me desarrolle antes que ellos. 
J – ¿Quieres comentarme algo sobre que sucedía con esos compañeros? 
G – Como te digo, me desarrollé muy pronto y fue entonces cuando compañeros (sector masculino) empezaron a sentir curiosidad por mí y mi físico. Cuando estaba solo con alguno de ellos siempre me preguntaban si tenía ya “pelos” . Yo decía que si porque era cierto y me pedían que se lo enseñara pero no lo hacía, con el paso del tiempo y depende del chico con el que fuera, si me atraía, sí que le mostraba algo o bien jugando a “peleas” me tocaban y agarraban el pene. Yo ya lo tenía erecto antes de que tocaran por la excitación. El que me tocaba sabía y notaba que estaba erecto pero eso parecía no importarle y eso que él era y es heterosexual. 
J – Volviendo a un tiempo más cercano ¿Qué fantasías tienes al exhibirte? 
G -No sé si llamarlo fantasía, en mi caso era más bien para atraer a alguien y que llenara mis carencias. De joven no, luego ya con pareja y los “rollos” daba morbo hacer cosas en sitios inusuales como ascensores, baños de discotecas, dentro del coche, debajo de un puente, en la playa, cualquier sitio que no fuese una cama pero no por mostrarme sino por morbo o por sentir el “peligro”. La diferencia es cuando quieres que te vean supongo. Yo no quería eso pero cuando estás bien con un chico y te da el calentón haces esas cosas, al menos yo lo hacía. 
J – ¿Y cuando pasó a exhibirte? 
G – Eso solo lo hago sobre todo cuando me gusta alguien. Normalmente cuando lo hago es porque sé que a la otra persona le atraigo, cuando es así claro que gusta. Lo hice con mi tío una vez, el mostrarme “accidentalmente” y con amigos “heteros” que me “molaban”. 
J – ¿Qué percibes de diferente el acto sexual, digamos más tradicional, al hacerlo en un lugar público o que te vean tu cuerpo desnudo? 
G – Alguna vez hice acto sexual, no pleno, en lugares públicos como la playa, un ascensor, dentro del coche en un parking de un centro comercial. 
J – ¿Hay algún accesorio o prenda de ropa en particular que te guste utilizar en acto exhibicionista? 
G -No. 
J – ¿Qué parte de tu cuerpo te gusta exhibir más? 
G -Pues depende de con quién y con qué finalidad. 
J- ¿Tienes una fantasía que no hayas cumplido aún? 
G -En ese aspecto hice todos mis fantasías realidad, no tengo ninguna en mente, de momento. 
J – ¿Cuál es el acto exhibicionista más arriesgado? 
G – Un chico del pueblo el cual se sentía atraído por mí, estaba un día en la calle, delante de mi casa, lo vi, me desnudé y abrí las ventanas de par en par para que me viera me masturbé y eyaculé cayendo el semen a la calle. El chico, lógicamente se quedó para ver todo el espectáculo que estaba dando, eso sí él disfrutó. 
J – El exhibicionismo puede ser al aire libre y también mediante soporte como: la fotografía, el video o la video llamada. ¿Cual prefieres? 
G – Me gustan todos. 
J – ¿Has sentido alguna vez en tu vida que se te haya ido de las manos? 
G – Si, lo que pasa cuando te haces fotos de esas características es que pueden acabar en malas manos y en mi caso fue así. Se difundió material mío comprometido en mi zona y alrededores. O de manera incontrolable en algunos casos, como por ejemplo estar en la playa, con chicos heterosexuales y bueno, con mis bañadores pequeños siempre se puede “escapar algo accidentalmente”, ya sabes. Sobre todo si tengo erección. 
J – Cuando eso sucedió ¿Qué consecuencias viviste? ¿Y cómo te sentiste en aquella época? 
G – Sucedió no hace mucho tiempo. Consecuencias muchas porque mucha gente me conoce y ese material corrió como la pólvora, vecinos, amigos…prácticamente toda la gente que me conocía llegó a ver el material o tenerlo. 
Al principio lo pasé muy mal, semanas horrorosas porque eso es algo que ya no puedes controlar, una cosa es que te vea quien tu decidas y otra ya que te pueda ver quien quiera. Nunca me sentí tan desnudo como entonces. 
La sensación es muy extraña porque…las fotos eras comprometidas, con erección incluida y saber que todo el mundo te ha visto así no es plato de buen gusto. Aunque con el tiempo lo fui superando y viendo de otra manera, solo es un desnudo. 
J – ¿Alguna vez te has planteado en buscar ayuda profesional? 
G – Sí, pero no tenía valor. 
J – ¿En qué momento tomaste consciencia de que podría ser un problema o causártelo a ti? 
G – Sabía que me podía causar problemas pero nunca piensas que te puede pasar a ti, hasta que te pasa, te arrepientes pero no puedes dar marcha atrás. Se asume con el tiempo. 
J – ¿Te gustaría comentar algo más antes de terminar? 
G – Hoy por hoy me vio prácticamente toda la gente que me conoce y gente que no, y si lo pienso hasta me excita. 
Finalizaremos este articulo añadiendo que podría ser una necesidad enseñarlo, ya que es una necesidad taparlo. Se juega con mitos sociales para darle fuerza a esto. Lo prohibido siempre ha causado atracción y esto no iba a ser diferente. La diferencia entre lo patológico y lo “filico” lo podríamos plantear como la conducta incontrolable de hacerlo. Sin embargo en sí mismo, siempre desde la voluntad ¿Qué problema hay? (Aparte de quizá los morales o legales).

Jorge Pérez Ferrer 
Psicólogo, sexólogo y terapeuta de pareja 

Acceso a la fuente original: LA ENTREVISTA SOBRE UNA PARAFILIA

REPORTAJE






























Editor: Pedro Taracena Gil

Periodista


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